A veces tengo la sensación que para hacer fotos interesantes debo buscar localizaciones en lugares muy especiales, rincones escondidos, sitios rebuscados.... Y muchas veces a la vuelta de la esquina, qualquier rincón se puede convertir en un estupendo plató.
Esta sesión con
Sergio Morata, que prepara su primer disco, la hice a cinco minutos de casa y no ha quedado del todo mal, no? Hombre, seguro que si hubiera ido a la sabana africana como Leibovitz
habria quedado igual o mejor que sus fotos, pero no era este el caso.